jue 3a. Ordinario año impar (Id=105)
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Firmeza es el Señor para su pueblo, defensa y salvación para
sus fieles. Sálvanos, Señor, vela sobre nosotros y guíanos siempre.
Oremos:
Padre misericordioso, que nunca dejas de tu mano a quienes has hecho arraigar
en tu amistad, concédenos vivir siempre movidos por tu amor y un filial temor
de ofenderte.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Mantengamos firme, con la plenitud de la fe, la profesión de
nuestra esperanza, estimulándonos mutuamente al ejercicio de la caridad
Lectura de la carta a los Hebreos
10, 19-25
Hermanos: En virtud de la sangre de Jesucristo, tenemos la
seguridad de poder entrar en el santuario; porque él nos abrió un camino nuevo
y viviente a través del velo, que es su propio cuerpo. Asimismo, en Cristo,
tenemos un sacerdote incomparable al frente de la casa de Dios.
Acerquémonos pues, con sinceridad de corazón, con una fe total, limpia la conciencia
de toda mancha y purificado el cuerpo por el agua saludable. Mantengámonos
inconmovibles en la profesión de nuestra esperanza, porque el que nos hizo las
promesas es fiel a su Palabra; estimulémonos mutuamente con el ejemplo al
ejercicio de la caridad y las buenas obras.
No abandonemos la costumbre de asistir a nuestras asambleas, como algunos
acostumbran, sino animémonos los unos a los otros, tanto más cuanto que vemos
que el día del Señor se acerca.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Del salmo 23
Busquemos a Dios, nuestro Señor.
Haec est generátio
quaeréntium fáciem tuam, Dómine.
Del Señor es la tierra y lo que ella tiene; el orbe todo y
los que en él habitan, pues él lo edificó sobre los mares; él fue quien lo
asentó sobre los ríos. Busquemos a Dios, nuestro Señor ¿Quién subirá hasta el
monte del Señor? ¿Quién podrá entrar en su recinto santo? El de corazón limpio
y manos puras y que no jura en falso.
Busquemos a Dios, nuestro Señor.
Haec est generátio
quaeréntium fáciem tuam, Dómine.
Ese obtendrá la bendición de Dios, y Dios, su salvador, le
hará justicia. Esta es la clase de hombres que te buscan y vienen ante ti, Dios
de Jacob.
Busquemos a Dios, nuestro Señor.
Haec est generátio
quaeréntium fáciem tuam, Dómine.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Tus palabras, Señor, son una antorcha para mis pasos y una luz en mi sendero.
Lucérna pédibus meis
verbum tuum, et lumen sémitis
tuis.
Aleluya.
La misma medida que utilicen para tratar a los demás, se
usará para tratarlos a ustedes
† Lectura del santo Evangelio según san Marcos
4, 21-25
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo dijo Jesús a la multitud:
"¿Acaso se enciende una vela para meterla debajo de una olla o debajo de
la cama? ¿No es para ponerla en el candelero? Porque si algo está escondido, es
para que se descubra; y si algo se ha ocultado es para que salga a la luz. El
que tenga oídos para oír, que oiga".
Siguió hablándoles y les dijo:
"Pongan atención a lo que están oyendo: La misma medida que utilicen para
tratar a los demás, ésa misma se usará para tratarlos a ustedes, y con creces.
Al que tiene, se le dará; pero al que tiene poco, aun eso poco se le quitará".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Acepta,
Señor, este sacrificio de reconciliación y alabanza que vamos a ofrecerte, a
fin de que purifique nuestros corazones y podamos corresponder a tu amor con
nuestro amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Alabanza a Dios por la creación y redención del género
humano
En
verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque has querido ser, por medio de tu amado Hijo, no sólo el creador del
género humano, sino también el autor generoso de la nueva creación.
Por eso,
con razón te sirven todas las criaturas, con justicia te alaban todos los
redimidos y unánimes te bendicen tus santos. Con ellos, unidos a los ángeles,
nosotros queremos celebrarte y te alabamos diciendo:
[Misa]
Los
ojos de todos los seres humanos te miran, Señor, llenos de esperanza, y tú das
a cada uno su alimento.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Señor, tú que nos has renovado con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, concédenos
que la participación en esta Eucaristía nos ayude a obtener la plenitud de la
redención.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
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